En lo que representa un giro significativo respecto a la política energética del sexenio anterior, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció que su gobierno analiza la implementación de la fractura hidráulica (fracking) para la extracción de gas natural. La mandataria aclaró que no se utilizará el método “tradicional”, sino nuevas tecnologías que minimicen el impacto ambiental y permitan el reciclaje de agua.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum explicó que sería “muy irresponsable” no evaluar esta posibilidad, dado que México importa actualmente el 75% del gas natural que consume, principalmente de yacimientos de lutita en Estados Unidos. Esta dependencia, señaló, pone en riesgo la soberanía energética y la estabilidad de la base de generación eléctrica del país.
El Plan Maestro: Incremento del 261% en producción
El objetivo de la administración federal es ambicioso: pasar de una producción actual de 2,300 millones de pies cúbicos diarios de gas natural a 8,310 millones para el año 2035. De cumplirse la meta, esto representaría un aumento del 261%, fortaleciendo el papel de Pemex como eje central de la estrategia.
Según datos de la petrolera estatal, México posee un potencial de 141.5 billones de pies cúbicos en yacimientos no convencionales, ubicados principalmente en tres zonas estratégicas:
- Cuencas de Sabinas-Burro-Picachos y Burgos (Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas).
- Tampico-Misantla (Veracruz, San Luis Potosí, Hidalgo y Puebla).
Ciencia ante Ideología: El Comité de Expertos
A diferencia del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que rechazó tajantemente esta técnica por sus riesgos ambientales, Sheinbaum anunció la creación de un comité científico que se presentará la próxima semana. Este grupo de expertos determinará si las nuevas técnicas con componentes biodegradables son viables para el territorio nacional.
“El fracking tradicional utiliza mucha agua que se contamina con químicos difíciles de limpiar. Ahora hay nuevas tecnologías que utilizan incluso componentes biodegradables y el agua se recicla”, puntualizó la mandataria, haciendo énfasis en que el país debe ampliar sus capacidades tecnológicas para reducir la dependencia extranjera.
Esquema de participación y soberanía
Sobre el mecanismo de ejecución, la Presidenta descartó otorgar nuevas concesiones a privados. En su lugar, se contemplan contratos mixtos liderados por Pemex, bajo un esquema donde se priorice el “Impuesto para el Bienestar” y la mayor parte de la explotación quede en manos del Estado.
“Lo primero es la garantía de la soberanía sobre los recursos naturales”, afirmó, descartando la necesidad de realizar adecuaciones legales adicionales, pues considera que el marco constitucional actual y las leyes de hidrocarburos protegen esta visión.
Para complementar la matriz energética, Sheinbaum subrayó que el fracking de nueva generación será acompañado por un impulso sin precedentes a las energías renovables, como la solar, eólica, geotérmica e hidráulica, buscando un equilibrio entre la explotación de hidrocarburos y la sustentabilidad.
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